¿Puedes enseñarme? A ser contigo mismo una contradicción. A tomar de repente otra dirección. A bajar de nuevo del escalón. De lo más alto, el colofón.
Seguro
que puedes… Enséñame a ser vaivén, desdén, títere en un andén. Veleta en
lugar de rehén.
Tómame
la mano y dime no. Entonces te creeré. Cuando digas que no fue cierto, que las
palabras las arrojó el viento. Que eras marioneta poseída, que me ilusioné con
un hábil comerciante que vendía pasaportes de viaje aunque de corta duración.
Entonces te creeré.
Te creí
días atrás, mientras me abrazabas en tu partida, diciendo aún lo que ya no
tenía sentido. Pero ya no. Mira lo que me ha hecho el tiempo, cambiarme de
pensamiento.
Enséñame
a despreciar a no quedarme a bailar, en este juego de dos, al que dijiste
adiós.
Tú que
sabes cómo, háblame y enséñame a no enredarme en la piel, a disfrazar
sentimientos con cara de inocencia, a no llegar hasta la hiel. A dar un beso
cruel. A ser astuto traficante de emociones, esperanza, de deseo y confianza.
Sé que he sido un pobre beso que duerme en el regazo de tu
cara de inocencia. ~Solo soy historia – El Barrio
Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor, que me falta valor para
atarte a mi cama.
Puedo ponerme digno y decir: toma mi dirección cuando te hartes de amores baratos, de un rato, me llamas. ~A la orilla de la chimenea – Joaquín Sabina
Puedo ponerme digno y decir: toma mi dirección cuando te hartes de amores baratos, de un rato, me llamas. ~A la orilla de la chimenea – Joaquín Sabina
No me creo que no seas capaz de echarme de menos, esa
facilidad para tachar recuerdos, que no te gusten los besos. No me creo que seas tan cobarde y no cumplas
promesas, que me hayas anulado y desaparecieras que este llorando por ti. Porque sigo creyendo que tienes que ser tú quien me hará reír… ~80 veces –
Rozalén
