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lunes, 8 de julio de 2013

El dolor exquisito


Un momento está pendiente de mí y al siguiente me echa de su lado. ¡¡Y yo no puedo creer que esté pasando otra vez!! ¿Por qué sigo haciéndome esto a mi misma? Debo ser masoquista. 


En las relaciones amorosas hay una línea muy fina entre el placer y el dolor. Mucha gente cree que una relación sin dolor es una relación que no vale la pena. Para algunos el dolor implica evolución. Pero, ¿cómo saber dónde acaba el dolor evolutivo y empieza el dolor lacerante?


Tómate otro cóctel, piensas, pero no. No es cuestión de cócteles es cuestión de decencia humana, es cuestión de asumir responsabilidades, es cuestión de ser adulto, de ser un hombre.

Se trata de que nos estamos acercando y tú estás tan acojonado que necesitas poner un océano entre medio.


Estaba furiosa, no con él, conmigo misma. Puede que él tuviera el látigo pero yo era la que me había atado. Me había atado a un hombre al que le aterraba que le atasen.


Era adicta al dolor, al exquisito dolor de querer a alguien tan inalcanzable. Una parte de mí me estaba sujetando, sabía que había llegado demasiado lejos, que había llegado a mi límite. 


Y se acabó. Me desaté de él, era libre… pero no había nada de exquisito en ello.



Este texto está recogido de una parte del capítulo de "Sexo en Nueva York" - El dolor exquisito

viernes, 14 de junio de 2013

“Sin cegarme ni ponerte exclamación”


Te das cuenta que todo te recuerda a él. Pero sonríes. Es agradable pensarlo, juegas con el recuerdo, te sumerges, le bailas, le dejas acampar ahí, unos segundos, quizá minutos, en tu mente... TODO. Lo que te rodea, él. Una mujer que habla francés, un tren, un niño haciendo break dance, una cara conocida, la lluvia, el sol, una nube. Porque ahí era donde estaba yo, bien posicionada, alto, arriba. Sublime…

Más recuerdos, ahora ya suyos, su calle, su cama, su risa, sus gestos, el latido de su corazón en mi oído. TODOS.
Juegan conmigo y les dejo quedarse, revolotean, cantan, sonríen, acorralan, atrapan... no les escupo cuando llegan, ni los desprecio, no me asustan, no los alejo cuando vienen, me inspiran, al igual que hiciste tú.

Quizá por eso sé seguir, porque tu recuerdo es mi motor, sé que fue real y no me castigaré más.

Me dejó aquella obsesión de tu corazón con mi corazón de mis manos temblorosas arañando el colchón. ~ Quién – Pablo Alboran

Quizá a alguien le guste esa inconsistencia la nula injerencia que ahora es tu disfrute. ~Un giro teatral ~ Manolo García

miércoles, 12 de junio de 2013

Emociones

Es tan importante. Y no nos damos cuenta. Es lo que ansiamos todos, conectar con otros, como sea, a simple vista, a través de una sonrisa, de una mirada, una carcajada, algo que haga darte cuenta que esa persona brilla más que nadie.
Pero no… los hay que se aferran, se engañan. Se dicen, se convencen, que no lo quieren, que no es necesario… ¿Quién no quisiera alguien en quien apoyarse cuando parece que empieza a perder el equilibrio? Cuando su mundo, perfectamente milimetrado y calculado se desmorona, se van haciendo grietas, y camina torpemente, va pisando con miedo a no caer…
¿No querríais “la persona” que llegase y te salvase de todo eso? haciendo un cojín mullido de todas las grietas, sujetando tu mundo para que no baile en el desequilibrio... Piénsalo.





 Los humanos nacemos con esta sensación de que necesitamos encontrar amparo y afecto” – Elsa Punset

Nos resistimos al amor porque nos complica mucho la vida. Y nos enfrentamos entonces al temor de que nuestros sueños sean más grandes que la realidad, de que sean inviables. El amor romántico cabe difícilmente en nuestras vidas. 
Quienes lo persiguen a pesar de todo pagan un precio y quienes lo esquivan también. Es una decisión difícil." – Elsa Punset