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martes, 22 de julio de 2014

Los hombres son de Marte...

Otra noche encantada. Loca. Atrevida. Ilusionante. Ávida de olvido. Otra noche veraniega y vacacional. Sola. Como tantas, como siempre.

Otra vez sentada, frente a la luna, viendo las estrellas brillar. Ellas siempre son tan dulces, y titilan despreocupadas, ¡cómo las envidio!
Mientras yo, me siento en la arena de esta playa, a escuchar la melodía sin nombre, sin letra y suena tan repetitiva que no puedo evitar esa lágrima que se escapa fugaz, se cae, se derrama hasta la comisura del labio… mientras me ahogo en esa toalla, tan grande, tan ancha, tan vacía… Esa playa que me alejó tanto de ti, en ese silencio que dolía, mientras me mordía el labio por no gritar, por no decir todo lo que la rabia me suplicaba que dejase salir, por contenerme esa ira, la tragedia cometida, el error absurdo… todo bajo esta mandíbula que se aprieta hasta desencajar, por no poderse expresar.

Ojalá pudiese ponerle nombre a esta cobardía tuya. Pero no lo tiene. Se me ocurren unos cuantos adjetivos para la acción: drama, teatro, farándula, pantomima, enredo, entremés, engaño, mentira, patraña, fingimiento… Sinónimos de FARSA.

En ese teatro traficabas con emociones, sensaciones, ilusiones ¿a cambio de qué? De un puñado de besos robados, de unos dedos entrelazados junto a una mano que lleva escrita la palabra fe, de una boca con sed, de unos ojos que brillaban de esperanza, de un alma inocente acostumbrada a perder, de una absoluta inseguridad de la que poderte aprovechar…

Las promesas se truncaron, los bailes ya no cuadrarían a compás, ¡qué frío se levantó en esa playa! En la que jamás apareciste… En esa despedida premeditada que sólo tu conocías, sin palabras… Conviertes, inviertes, te diviertes, esa es tu actitud.


Y no me atrevo a soltar el fuego que llevo dentro, el camino de rosas para quien lo sabe y el camino de espinas al que llega tarde. Se me eriza la piel y me hierve la sangre, no hay porqué para ese malestar, esa maldad, esa agonía, el dolor por el dolor… Injustificado, sin pausa, sin fin o peor, sin causa.

Mejor: el silencio, pobre de él, tan usado que queda oxidado por el tiempo.


~ Dará igual cuántas piedras tenga que saltar, si las ganas de levantar valen más que el miedo a tropezar

~ Even when I loose I’m winning. All of me - John Legend

miércoles, 12 de junio de 2013

Emociones

Es tan importante. Y no nos damos cuenta. Es lo que ansiamos todos, conectar con otros, como sea, a simple vista, a través de una sonrisa, de una mirada, una carcajada, algo que haga darte cuenta que esa persona brilla más que nadie.
Pero no… los hay que se aferran, se engañan. Se dicen, se convencen, que no lo quieren, que no es necesario… ¿Quién no quisiera alguien en quien apoyarse cuando parece que empieza a perder el equilibrio? Cuando su mundo, perfectamente milimetrado y calculado se desmorona, se van haciendo grietas, y camina torpemente, va pisando con miedo a no caer…
¿No querríais “la persona” que llegase y te salvase de todo eso? haciendo un cojín mullido de todas las grietas, sujetando tu mundo para que no baile en el desequilibrio... Piénsalo.





 Los humanos nacemos con esta sensación de que necesitamos encontrar amparo y afecto” – Elsa Punset

Nos resistimos al amor porque nos complica mucho la vida. Y nos enfrentamos entonces al temor de que nuestros sueños sean más grandes que la realidad, de que sean inviables. El amor romántico cabe difícilmente en nuestras vidas. 
Quienes lo persiguen a pesar de todo pagan un precio y quienes lo esquivan también. Es una decisión difícil." – Elsa Punset

jueves, 6 de junio de 2013

Hoy para mañana

Hoy le pido a mis sueños que te quiten la ropa, que conviertan en besos todos mis intentos de morderte la boca.

Hoy le pido a tu ángel de la guarda que me de valor y arrojo en la batalla, pa’ ganarla...

Y es que yo no quiero pasar por tu vida como las modas. No se asuste, nadie le ha hablado de boda
Yo tan solo quiero ser las cuatro patas de tu cama. Tu guerra todas las noches, tu tregua cada mañana...

Quiero ser la escoba que en tu vida barra la tristeza. Quiero ser tu incertidumbre y sobretodo tu certeza.

Efímero

Y no lo entiendo, fue tan efímero el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón y pido al cielo que sepa comprender estos ataques de celos que me entran si yo no te vuelvo a ver.

Con lo poco que me cuesta querer solo a ratos, mejor no te quiero será más barato...